Lule in the sky with diamonds

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martes, julio 19

"Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía..."

Todas tenemos un hijo de puta que anda rondando por nuestras vidas, que, a pesar de todo, lo considerás hijo de puta no solo por lo que te hizo, porque a lo mejor eso ya lo asumiste, lo superaste y lo esperabas; sino por ese sentimiento asquerosamente poderoso que te provoca el saber de él. Y cuando digo asqueroso me refiero a incontrolable, por más que intentes meterte en la cabeza la idea de que no te importa un carajo lo que haga con su vidita, morís por saber que es de su vida, si se cambió el corte de pelo, si se dejó crecer la barba, o si alguna vez te hizo caso cuando le dijiste que ese pañuelo arabesco violeta no combina con una campera de plush de dos colores. Y todo esto por nombrar una estupidez, porque en realidad, aunque no se lo quieras reconocer a tus amigas y te hagas la superada con el resto del mundo que te pregunte, te interesa saber si está solo, que hace los fines de semana, como lleva la carrera y si algo de lo que alguna vez te dijo es verdad...

Terminó como empezó: sin darme cuenta. Y creo que tengo una capacidad muy reducida para asimilar cambios. Los giros bruscos me dejan en el medio de la nada.

No lo culpo por sus sentimientos, que, claramente, son inmanejables. Lo culpo por los sentimientos que me generó cuando yo iba con una expectativa de -5.

Si antes vivía traumada porque esperaba demasiado de la gente y no conseguía nada, ahora estoy traumada porque sin esperar nada me dan lo que siempre quise y me lo sacan enseguida.

Casi como caído del cielo, en ese momento horrible que estaba pasando, aparece el último cd de Tan Bionica cargado de letras que hablan de decepción, arrepentimiento, vacío, necesidad... "extrañamiento". Y hasta tiene el tupé de mencionar "mañanas de un abril, nubladas como rotas". Me aferré a él como garrapata a un perro. No pude evitar bajarlo entero al mp3 y hacerlo sonar como un campanario a toda hora de mi día, ya casi sin filtros no dudaba en dejar salir una lágrima en cualquier lugar, público o no.

Aunque ya haya pasado un tiempo prudencial, en el que tu nombre siquiera debería existir en mi cabeza, por el poco tiempo que estuvimos juntos, entiendo que a veces no se trata de la duración que tenga, sino de la huella que deje en uno. Le doy play a "Obsesionario en la Mayor" y no puedo evitar pensarte: "Y soñé pasiones locas con vos, y simplemente pasa que, tengo ganas de verte..."

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